Sociedad

BUSCAN DETECTAR A TIEMPO RIESGOS DE SALUD MENTAL EN ESCUELAS

El tamizaje de salud mental llegaría a escuelas de Aguascalientes para detectar riesgos y canalizar estudiantes oportunamente

Allan Cortés4 min de lectura
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BUSCAN DETECTAR A TIEMPO RIESGOS DE SALUD MENTAL EN ESCUELAS

La diputada local Arlette Muñoz impulsa una reforma a la Ley de Educación del Estado de Aguascalientes para incorporar un tamizaje de salud mental con carácter preventivo en las escuelas. La iniciativa, presentada en junio de 2026, busca identificar señales de riesgo emocional entre niñas, niños y adolescentes antes de que puedan convertirse en situaciones de mayor gravedad. Además, propone establecer una coordinación permanente entre las autoridades educativas y sanitarias para facilitar la orientación y canalización de estudiantes que requieran atención especializada. Actualmente, el proyecto permanece bajo análisis en las comisiones de Educación y Cultura, así como de Salud Pública y Asistencia Social del Congreso del Estado.

¿QUÉ BUSCA EL TAMIZAJE PREVENTIVO?

La propuesta plantea utilizar herramientas de detección que permitan reconocer posibles señales de ansiedad, depresión y otros factores de riesgo dentro de la población estudiantil. Sin embargo, el objetivo del tamizaje no consiste en emitir diagnósticos clínicos desde las escuelas. Su función sería preventiva y orientativa. En caso de detectar alguna señal que requiera mayor atención, el estudiante podría ser canalizado con profesionales especializados. “Detectar a tiempo puede salvar vidas. Buscamos que las escuelas cuenten con herramientas preventivas para identificar oportunamente señales de riesgo emocional”, señaló Muñoz. La iniciativa también pretende evitar que la respuesta institucional comience únicamente cuando una situación ya alcanzó un nivel crítico.

COORDINACIÓN ENTRE EDUCACIÓN Y SALUD

Uno de los puntos centrales del tamizaje de salud mental consiste en establecer un mecanismo legal permanente de coordinación entre los sectores educativo y sanitario. De acuerdo con la iniciativa, actualmente existe la necesidad de fortalecer la comunicación entre ambas áreas para responder oportunamente ante posibles riesgos. La propuesta contempla que las escuelas puedan detectar señales iniciales y posteriormente acercar a los estudiantes al acompañamiento adecuado. Esto adquiere importancia ante situaciones relacionadas con ansiedad, depresión, autolesiones e ideación suicida entre adolescentes. Sin embargo, para que un modelo de este tipo funcione no basta con aplicar cuestionarios. También requiere personal capacitado, protocolos claros de actuación y capacidad suficiente en los servicios de salud para recibir las canalizaciones.

LA INICIATIVA CONTINÚA EN EL CONGRESO

Muñoz presentó la reforma durante junio y, hasta el momento, continúa su proceso legislativo. El proyecto se encuentra en análisis dentro de las comisiones de Educación y Cultura y de Salud Pública y Asistencia Social. Por ello, todavía deberá avanzar por las etapas correspondientes antes de convertirse en una obligación dentro del sistema educativo estatal. La legisladora sostiene que existe una necesidad de reforzar las herramientas disponibles en las escuelas para atender el bienestar emocional. En este contexto, la discusión legislativa deberá determinar cómo funcionaría el programa, qué instituciones asumirían responsabilidades y cuáles serían los recursos necesarios para implementarlo. También será importante definir qué ocurrirá después de detectar a un estudiante que necesite atención especializada.

CONFIDENCIALIDAD Y PROTECCIÓN DE LOS ESTUDIANTES

Otro elemento relevante de la propuesta se encuentra en el manejo de la información obtenida mediante los instrumentos preventivos. La iniciativa establece como principios el interés superior de la niñez, la confidencialidad y la protección de datos personales. Este aspecto resulta especialmente importante porque la información relacionada con la salud mental requiere un manejo responsable. Un programa mal aplicado podría provocar estigmatización o exposición innecesaria de estudiantes. Por ello, el tamizaje deberá acompañarse de criterios profesionales que definan quién puede acceder a los resultados y cómo se comunicarán posibles riesgos a madres, padres o tutores. Además, será necesario evitar que una herramienta preventiva termine utilizándose para etiquetar comportamientos que requieren una evaluación profesional más profunda.

DETECTAR ES SOLO EL PRIMER PASO

La propuesta abre una discusión necesaria sobre la capacidad de las escuelas para identificar situaciones que pueden afectar el desarrollo y bienestar de sus estudiantes. Sin embargo, la detección temprana representa únicamente una parte del problema. Para que el tamizaje tenga resultados deberá existir una ruta clara de atención después de encontrar una posible señal de riesgo. Esto implica contar con profesionales, servicios accesibles, seguimiento y coordinación entre instituciones. De lo contrario, identificar un problema sin ofrecer una respuesta suficiente podría limitar el alcance de la política pública. La discusión en el Congreso deberá centrarse no solamente en aprobar una nueva herramienta, sino en garantizar que las escuelas tengan condiciones reales para utilizarla de manera responsable, confidencial y efectiva.