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CIENTÍFICOS IMPULSAN ESTRATEGIAS PARA PROTEGER A LOS TIBURONES

La conservación de tiburones avanza en México, Ecuador y Argentina con investigaciones que buscan proteger especies clave para los océanos

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CIENTÍFICOS IMPULSAN ESTRATEGIAS PARA PROTEGER A LOS TIBURONES
La comunidad científica de América Latina intensifica sus esfuerzos para fortalecer la conservación de tiburones, un grupo de especies que desempeña un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas marinos y que enfrenta una creciente amenaza por la pesca y la degradación de sus hábitats. Investigaciones desarrolladas en México, Ecuador y Argentina buscan generar información que permita diseñar estrategias de manejo más efectivas, al tiempo que promueven alternativas económicas compatibles con la preservación de estos depredadores marinos.

Especialistas recuerdan que los tiburones ocupan la cima de la cadena alimenticia y regulan las poblaciones de otras especies al alimentarse de ejemplares enfermos o debilitados, una función que mantiene la salud de los océanos desde hace millones de años. Sin embargo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que más de un tercio de las especies de tiburones y rayas enfrenta algún nivel de amenaza de extinción debido principalmente a la pesca dirigida y la captura incidental.

En Ecuador, investigadores de la Fundación Charles Darwin demostraron que el turismo de observación de tiburones representa una actividad económica mucho más rentable que la pesca ilegal dentro de la Reserva Marina de Galápagos. Durante 2023, esta actividad generó un impacto económico cercano a los 76 millones de dólares y sostuvo alrededor de mil 900 empleos, cifras que fortalecen los argumentos para mantener las medidas de protección frente a las propuestas que buscan permitir nuevamente el uso del palangre en la zona.

Los estudios también revelaron que el tiburón martillo común constituye uno de los principales atractivos para los visitantes del archipiélago, al aportar ingresos muy superiores a los que alguna vez produjo su captura comercial. Los científicos consideran que estos datos permiten demostrar que la conservación de la biodiversidad también favorece el desarrollo económico de las comunidades locales, especialmente cuando las actividades turísticas generan beneficios sostenibles para pescadores, empresas y prestadores de servicios.

En México, investigadores de la organización Pelagios Kakunja desarrollan un proyecto para identificar y proteger un corredor migratorio ubicado entre Loreto y Los Cabos, en el Golfo de California. El trabajo incorpora la experiencia de pescadores artesanales que conocen con precisión las rutas utilizadas por los tiburones martillo, información que facilita el marcaje de ejemplares y fortalece la propuesta para establecer nuevas áreas marinas protegidas donde las especies puedan desplazarse con menor riesgo.

Los especialistas destacan que la participación de las comunidades pesqueras resulta indispensable para garantizar el éxito de cualquier estrategia de manejo, ya que muchos antiguos pescadores de tiburón ahora colaboran en labores de vigilancia ambiental y comienzan a desarrollar actividades de turismo de naturaleza. Esta transición demuestra que la conservación de tiburones también puede convertirse en una oportunidad para impulsar economías locales sostenibles y reducir la presión sobre las poblaciones silvestres.

Mientras tanto, en la Patagonia argentina, investigadores comenzaron a descifrar los desplazamientos del tiburón gatopardo mediante transmisores satelitales colocados en ejemplares capturados y liberados en condiciones controladas. Los primeros resultados muestran recorridos de cientos de kilómetros y ofrecen información valiosa sobre el comportamiento de una especie vulnerable cuya biología todavía presenta numerosos interrogantes para la ciencia.

Los científicos coinciden en que comprender los movimientos, las zonas de reproducción y las rutas migratorias permitirá establecer políticas de protección más eficaces para estos depredadores marinos. La evidencia obtenida en distintos países confirma que la investigación científica, la participación comunitaria y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales representan herramientas fundamentales para asegurar la supervivencia de especies esenciales para la salud de los océanos.