Hamás aspira a gobernar Gaza tras la guerra, según carta pública

El documento Nuestra narrativa: El diluvio Al Aqsa (Jerusalén) da muestra de las aspiraciones políticas del Movimiento de Resistencia Islámica.

La publicación por parte de Hamás de un cuidado documento que justifica sus sangrientos ataques del 7 de octubre demuestra que el grupo islamista palestino quiere posicionarse como actor político cuando haya terminado la guerra, afirman un alto funcionario y analistas.

Tras la publicación de Nuestra narrativa… Operación Diluvio de Al Aqsa en perfecto inglés, y más tarde en francés y árabe, un alto funcionario de Hamás explicó que el grupo, al que Israel juró «aniquilar», pretende conservar la palabra.

asem Naim, director de relaciones internacionales de Hamás, argumentó que la actuación del grupo a nivel de dirección nacional y su «resistencia al proyecto sionista (…) lo cualifica para ejercer el liderazgo del pueblo palestino».

Sin embargo, «no exige (…) la exclusividad del liderazgo del pueblo palestino. Hamás pide la reestructuración de la casa palestina y la reforma de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) para que represente a todos», declaró a la AFP.

«Ningún partido que quiera alcanzar una solución a este conflicto puede ignorar a Hamás», enfatizó.
El grupo islamista obtuvo una aplastante victoria en las últimas elecciones parlamentarias palestinas de 2006, pero nunca formó parte de la OLP, que sigue siendo coto del movimiento rival Fatah, del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas.

El documento de 16 páginas intenta refutar en un lenguaje frecuentemente jurídico lo que califica de «acusaciones y alegaciones fabricadas por Israel», pero también admite que «quizás hubo algunos fallos».

La guerra fue desencadenada por los ataques de Hamás el 7 de octubre, que dejaron mil 140 muertos en Israel, en su mayoría civiles, según un balance de la AFP basado en cifras israelíes.

Sus combatientes también secuestraron a 250 personas. Unas 132 siguen retenidas en Gaza, de las cuales 28 estarían muertas según un balance de la AFP, también basado en cifras israelíes.

En respuesta, Israel lanzó una ofensiva contra el movimiento islamista que ha matado a por lo menos 25 mil 700 personas en la Franja de Gaza, 70 por ciento de ellos mujeres y menores, según el ministerio de Salud del territorio gobernado por Hamás.

«Salvedades y contradicciones»
Además de exponer su versión de los hechos, el documento de Hamás pide una investigación internacional sobre la ocupación israelí e insta concretamente a Estados Unidos y a países europeos a apoyar un proceso ante la Corte Penal Internacional (CPI).

Hugh Lovatt, experto en Oriente Medio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, calificó la publicación de «ejercicio propagandístico», pero dijo que «muestra parte de la conversación y las dinámicas internas de Hamás sobre cuestión de las víctimas civiles».
Sin embargo, destacó que había «salvedades y quizá incluso contradicciones», ya que Hamás considera combatientes a todos los israelíes en edad militar.

Aymenn Al Tamimi, analista del Foro sobre Oriente Medio establecido en Filadelfia (Estados Unidos), afirmó que, al apelar a una audiencia internacional, Hamás busca «rebatir la idea de que son como los grupos yihadistas Al Qaida o Estado Islámico», comparaciones como las que realiza Israel.
La «dura verdad» 
Andreas Kreig, experto en seguridad del Kings College de Londres, afirmó que el poder de Hamás ha cambiado tras el 7 de octubre y en los más de 100 días de guerra que han seguido.

«Si la unidad de medida es en términos de control social y político de Gaza, Hamás sin duda lo perdió», explicó, pero «en términos internacionales, han podido reforzar mucho su posición», abundó.

«Creo que defender un Estado palestino puede ser más fácil con más apoyo (…) en el sur global de todos modos, pero también en el norte liberal occidental», añadió.
Sudáfrica presentó una demanda de urgencia ante la Corte Internacional de Justicia alegando que Israel incumple la Convención sobre el genocidio de la ONU. Y la semana pasada, México y Chile se unieron a Sudáfrica, Bangladés, Bolivia, las Comoras y Yibuti para pedir una investigación del conflicto por parte de la CPI.

El documento de Hamás apela a «aquellas naciones que fueron colonizadas y comprenden el sufrimiento del pueblo palestino, para que adopten posturas serias y efectivas contra (…) la ocupación israelí».

Lovatt afirmó que la «dura verdad» del conflicto actual implica que «cualquier iniciativa estabilizadora para Gaza, cualquier regreso de una Autoridad Palestina revitalizada, probablemente tenga que contar con cierta aceptación por parte de Hamás. Hamás no será derrotado y no será erradicado (…) de Gaza, eso está bastante claro», declaró.
Pero si Hamás quiere rehabilitarse políticamente y no «ser tratado como el paria que merece ser desde el 7 de octubre, entonces debe empezar a exponer sus visiones políticas y su estrategia. Este documento no lo hace», subraya este experto.