Un cambio social explicaría caída de diversidad genética masculina en Neolítico

Stonehenge, en imagen de archivo. Foto Afp

La notable caída de la diversidad genética masculina registrada hace miles de años en todo el mundo se explicaría más por un cambio social que por un impulso de violencia sin precedentes, según un estudio publicado este miércoles.

Un equipo francés del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) y de la Universidad Paris Cité cree que esta caída resultó de una transición de un sistema reproductor muy diverso a uno basado en una linea patrilineal, es decir, que los hombres se alinean en función de los clanes de sus padres.

Algunos de esos clanes tenían menos capacidad de reproducción, lo que acabó perjudicando a todo su linaje.

El episodio ocurrió al final del Neolítico, hace entre 3 mil y 5 mil años, y se tradujo en una caída abrupta en la diversidad del cromosoma Y, responsable de las características sexuales masculinas.

Esa caída fue identificada solo recientemente, mediante el análisis de los cromosomas Y de los hombres actuales.

Un método que permite «retroceder en el tiempo», explica a la Afp Raphaëlle Chaix, especialista en antropología genética del CNRS y coautora del estudio publicado en Nature Communications.

Este método permitió, en un estudio publicado en 2015, identificar un evento «muy específico en lo que respecta a los hombres: el colapso de su diversidad hace unos 5 mil años, cuando todo indica que había un solo hombre por cada 17 mujeres participando en la reproducción en Europa», continúa esta investigadora del CNRS.

El colapso, particularmente severo en Europa, afectó a otras regiones como el Cercano Oriente, Siberia o África, en una escala de tiempo más amplia.

Un cambio «no necesariamente violento»

El estudio confirmado por Léa Guyon, doctoranda en antropología genética bajo la supervisión de Raphaëlle Chaix y Evelyne Heyer, explica este evento como un «cambio en la organización social, no necesariamente violento».

Esta hipótesis contradice un estudio de 2018 según el cual «los clanes se matan entre sí, haciendo desaparecer ciertas líneas asociadas a cierto cromosoma Y», lo que resulta en una pérdida de diversidad en este cromosoma.

Ese estudio contabilizó una pérdida de 15 por ciento de hombres por generación.

El problema es que hasta la fecha el registro arqueológico es demasiado escaso e incierto para establecer que el mundo neolítico experimentó un episodio de violencia universal y duradero, recuerda el estudio.

El modelo diseñado por Léa Guyon se basa en un sistema patrilineal segmentario.

Los clanes se dividen cuando se vuelven demasiado grandes, formando subclanes donde «los hombres más relacionados se agrupan, contribuyendo así a seleccionar los cromosomas Y de los clanes».

Luego algunos clanes desaparecerán frente a otros clanes que tendrán más éxito en reproducirse, «porque tienen una posición social más elevada, más poder o recursos», añade esta experta.

Este modelo explica la fuerte disminución de la diversidad genética al cabo de 2 mil a 3 mil años.

Respecto a las causas de esa transición social, los autores señalan el surgimiento del agro-pastoralismo, cuando las poblaciones cazadoras-recolectoras fueron remplazadas por agricultores y criadores de ganado.

«Cuando comparamos las poblaciones cazadoras-recolectoras actuales y las poblaciones agro-pastoriles, las primeras son mucho menos patrilocales y patrilineales que las segundas», observa Raphaëlle Chaix.

Este estudio permitió recopilar más de mil genomas en poblaciones patrilineales, que según los autores demuestran que los sistemas patrilineales segmentarios experimentan una importante pérdida de diversidad genética del cromosoma Y.

El surgimiento de una economía agro-pastoral, que permite la acumulación de recursos como el ganado, habría favorecido la patrilocalidad -donde la pareja casada se instala en la comunidad del marido- y la patrilinealidad, recuerda el estudio.

El equipo ahora quisiera estudiar «estos signos en cada continente, tratando de contar una historia un poco más específica para diferentes regiones del mundo», según Raphaëlle Chaix.