Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) desarrolló un robot aéreo-acuático capaz de desplazarse tanto en el aire como bajo el agua mediante un sistema de alas inspirado en las aves buceadoras. El prototipo, que pesa apenas 250 gramos y tiene un costo aproximado de 300 dólares en materiales, representa un avance importante en la robótica debido a su capacidad para realizar transiciones entre ambos entornos sin modificar su mecanismo de propulsión, lo que abre nuevas posibilidades para la investigación científica y el monitoreo ambiental.
El proyecto nació a partir del análisis del comportamiento de especies como los petreles y los frailecillos, aves que utilizan sus alas para desplazarse con eficiencia en el aire y también bajo el agua. Los investigadores estudiaron durante varios años la frecuencia de aleteo, la forma de las alas y las diferencias físicas entre ambos medios para diseñar un sistema que permitiera replicar ese desempeño sin recurrir a mecanismos demasiado complejos o costosos que incrementaran el peso del vehículo.
A diferencia de las aves, el prototipo no cuenta con alas plegables, ya que esa solución habría requerido una estructura mucho más pesada y difícil de controlar. En su lugar, los ingenieros diseñaron alas flexibles fabricadas con nailon y una cola recubierta con nanopartículas repelentes al agua para mejorar su rendimiento. El sistema funciona mediante una programación que mantiene una frecuencia constante de aleteo, sin necesidad de detectar si el aparato se encuentra volando o nadando.
Las pruebas realizadas durante un año en un tanque de agua en Massachusetts y posteriormente en el lago Lemán, en Suiza, demostraron que el dispositivo puede volar a una velocidad superior a seis metros por segundo y desplazarse bajo el agua a casi un metro por segundo. Además, los investigadores determinaron que un ángulo de inmersión cercano a los 70 grados ofrece el mejor desempeño para entrar y salir del agua de manera eficiente durante las maniobras.
El creador del proyecto, Raphael Zufferey, explicó que el siguiente objetivo consiste en lograr que el robot aéreo-acuático complete misiones completamente autónomas, ya que hasta ahora las capacidades de vuelo, inmersión, navegación y despegue se han probado de forma independiente. El laboratorio trabaja en la obtención de financiamiento para perfeccionar el sistema, incorporar nuevos materiales ligeros y ampliar las posibilidades de uso en condiciones ambientales más exigentes.
Los especialistas consideran que esta tecnología podría transformar la investigación oceanográfica al ofrecer una alternativa económica para recolectar muestras en zonas donde actualmente las operaciones resultan complejas o demasiado costosas. Entre las aplicaciones previstas destacan el monitoreo de floraciones de algas tóxicas, la exploración de lagos volcánicos, el estudio de áreas cercanas a icebergs y la vigilancia de fauna marina mediante cámaras instaladas en el vehículo.
Aunque expertos externos reconocen el importante logro de ingeniería alcanzado por el MIT, también señalan que todavía existen desafíos relacionados con la autonomía, la resistencia del equipo, la capacidad para transportar instrumentos científicos y el cumplimiento de regulaciones para operar en mar abierto. Sin embargo, el bajo costo estimado del prototipo, que incluso en futuras versiones no superaría los mil dólares, convierte a este desarrollo en una opción atractiva para universidades y centros dedicados a la investigación de los océanos.
