El Museo del Templo Mayor abrió una nueva exposición dedicada al juego de pelota en Tenochtitlan, una práctica milenaria que combinó elementos deportivos, religiosos y simbólicos dentro de la cultura mexica. La muestra reúne más de 100 piezas arqueológicas, muchas de ellas presentadas por primera vez al público, además de maquetas, fotografías, gráficas y recursos audiovisuales.
La exposición busca explicar la importancia histórica del teotlachco mexica, la estructura ritual donde los antiguos habitantes de Tenochtitlan realizaban ceremonias relacionadas con el movimiento de los astros, la renovación de los ciclos de vida y las creencias religiosas. Los visitantes podrán conocer detalles de una tradición mesoamericana que existió mucho antes del dominio mexica.
Raúl Barrera Rodríguez, director del Programa de Arqueología Urbana y curador de la muestra junto con Lorena Vázquez Vallín y Eduardo Matos Moctezuma, explicó que la exposición nació a partir de investigaciones arqueológicas realizadas en el predio de Guatemala 16. Los hallazgos permitieron conocer características arquitectónicas del espacio conocido como teotlachco.
Entre las piezas destacadas aparecen cinco esculturas con forma de pelota de hule encontradas durante excavaciones realizadas por Leopoldo Batres a principios del siglo XX. También se incluyen objetos recuperados durante trabajos arqueológicos relacionados con la construcción del Metro y exploraciones recientes del Programa de Arqueología Urbana en la zona cercana a la Catedral Metropolitana.
La exposición sobre el juego de pelota en Tenochtitlan presenta una reconstrucción hipotética del antiguo espacio ceremonial basada en evidencias arqueológicas y documentos históricos. Además, explica el significado de las pelotas de hule, los métodos de conservación utilizados para proteger estos objetos y la relación entre esta práctica y las ceremonias religiosas mexicas.
Lorena Vázquez Vallín señaló que la muestra también aborda los cambios que experimentó el juego de pelota después de la llegada de los españoles. Aunque la actividad perdió parte de su función ritual original, diferentes variantes continúan practicándose hasta la actualidad en distintas regiones de México.
Una de las piezas más relevantes corresponde a una ofrenda descubierta en 2014 por el Programa de Arqueología Urbana, integrada por conjuntos de vértebras cervicales y fragmentos de cráneos depositados por los mexicas. Los especialistas explican que estos elementos muestran la relación entre sacrificio humano, renovación de ciclos vitales y la profunda carga simbólica del ritual.
La exposición permanecerá abierta hasta finales de septiembre en el vestíbulo del Museo del Templo Mayor. Como complemento, el recinto organizará conferencias con especialistas, una exhibición de ulama con jugadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y la publicación de un catálogo que reunirá información sobre esta investigación histórica.
