La administración de Donald Trump ha deportado a más de 25 mil migrantes hacia países donde no nacieron. Esta estrategia de Estados Unidos utiliza terceros países como destino para personas expulsadas de su territorio. México concentra la mayor parte de estos casos, de acuerdo con una investigación internacional que documentó los vuelos realizados por autoridades migratorias estadounidenses.
Los datos recopilados señalan que al menos 25 mil 447 personas habían sido enviadas a terceros países hasta el 31 de agosto de 2026. De ese total, cerca de 20 mil fueron trasladadas a México. El resto terminó en otros 27 países de América Latina, África y el Pacífico.
La estrategia representa un cambio en la forma de ejecutar algunas deportaciones. En lugar de regresar a las personas a su país de origen, las autoridades estadounidenses pueden enviarlas a otro territorio mediante acuerdos establecidos con diferentes gobiernos.
México se convirtió en el principal receptor de estas personas. La cifra también incluye casos de migrantes que no son mexicanos y que fueron enviados al país después de permanecer bajo custodia de las autoridades estadounidenses.
La situación ha generado cuestionamientos relacionados con las condiciones en las que se realizan estas expulsiones. Organizaciones y abogados han señalado preocupaciones sobre el acceso a procedimientos legales y las garantías disponibles para las personas trasladadas a países con los que no tienen vínculos.
El gobierno estadounidense ha establecido acuerdos con distintos países para recibir a personas deportadas. Entre los destinos mencionados aparecen naciones de América Latina y África. Algunos acuerdos contemplan diferentes condiciones sobre las nacionalidades que pueden ser aceptadas y las características de los migrantes enviados.
La estrategia también ha alcanzado a ciudadanos mexicanos. Durante 2026, Estados Unidos comenzó a enviar a algunos mexicanos hacia países de Centroamérica, entre ellos Guatemala, Honduras y Costa Rica, en lugar de trasladarlos directamente a México.
Guatemala recibió durante 2026 a más de dos mil ciudadanos mexicanos deportados desde Estados Unidos. Honduras también reportó cientos de casos, mientras que Costa Rica registró una cantidad menor. Estos movimientos representan un cambio frente a los mecanismos bilaterales que durante años permitieron la repatriación directa de mexicanos.
La política migratoria estadounidense ha provocado además una disputa legal. Una corte federal de apelaciones rechazó recientemente una política que permitía realizar deportaciones rápidas hacia terceros países sin garantizar suficiente oportunidad para que los migrantes plantearan posibles riesgos relacionados con su seguridad.
El fallo mantiene abierta la discusión sobre las garantías que deben recibir las personas antes de ser trasladadas a un país distinto al de origen. El caso también muestra el debate entre las facultades migratorias del gobierno estadounidense y las obligaciones relacionadas con el debido proceso.
Mientras continúan las deportaciones, México permanece como el principal destino dentro de esta estrategia. La cantidad de personas trasladadas y la diversidad de nacionalidades involucradas han colocado nuevamente la política migratoria estadounidense en el centro de la discusión internacional.
