El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles 12 de agosto que su país mantiene el control total del estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio y el transporte de energía en Medio Oriente. El mandatario hizo estas declaraciones mientras aumentan las tensiones con Irán y después de que Teherán condicionara la reapertura de la vía marítima a un alto el fuego que incluya Líbano y la Franja de Gaza. Trump aseguró que Irán ya no tiene el dominio que ejerció durante décadas en la región y advirtió que responderá con fuerza si el gobierno iraní realiza nuevas acciones contra Estados Unidos. La disputa coloca al estrecho nuevamente en el centro del conflicto.
La declaración de Trump ocurrió después de que Mohsen Rezai, nuevo jefe del Consejo Supremo de Seguridad de Irán, señalara que la apertura del estrecho depende de varias condiciones políticas. Entre ellas se encuentran un alto el fuego en Líbano y Gaza, el fin del bloqueo estadounidense contra Irán y la liberación de fondos iraníes. En este contexto, el estrecho de Ormuz se ha convertido en una herramienta de presión para ambos gobiernos debido a su importancia para el tránsito marítimo internacional. Además, el Ejército estadounidense informó que lanzó dos misiles contra el buque Vela Nova, con bandera de Panamá, porque intentaba cruzar el golfo Pérsico hacia un puerto iraní. Washington también reportó acciones contra otros barcos.
La tensión alrededor del estrecho de Ormuz podría afectar no solo a Estados Unidos e Irán, sino también al comercio internacional y al suministro energético. El Ejército estadounidense afirmó que sus fuerzas desviaron 55 buques mercantes que intentaban evitar el bloqueo, inutilizaron tres embarcaciones y abordaron otras dos. Estas acciones muestran que Washington busca hacer efectiva su postura sobre la zona mediante operaciones militares y control del tráfico marítimo. Sin embargo, cualquier interrupción prolongada del tránsito podría generar presión sobre los mercados y aumentar la preocupación de otros países que dependen de esta ruta. Por ello, las declaraciones de Trump tienen un alcance mayor que una disputa bilateral: reflejan una confrontación que puede tener consecuencias económicas y geopolíticas fuera de Medio Oriente.
Por otro lado, Trump también confirmó que utilizó un avión alternativo para salir de Ankara, Turquía, debido a preocupaciones de seguridad relacionadas con posibles amenazas de Irán. El presidente explicó que las autoridades le recomendaron viajar en otra aeronave y aceptó la medida pese a cuestionar los motivos de la decisión. Después de asistir a la cumbre de la OTAN, Trump salió de Turquía rumbo a Reino Unido en un C-32A de la Fuerza Aérea estadounidense, un avión considerablemente más pequeño que el Air Force One. De acuerdo con la información citada por medios estadounidenses, fue trasladado de manera discreta desde el avión presidencial hasta el vehículo que lo llevó a la aeronave alternativa. El episodio evidencia el nivel de precaución que rodea al mandatario.
En conjunto, las declaraciones y movimientos de Estados Unidos muestran un endurecimiento de la postura frente a Irán en un momento especialmente delicado para la región. Trump sostiene que Washington tiene el control del estrecho, mientras Teherán utiliza su posible apertura como una condición dentro de una negociación más amplia sobre el conflicto. La situación podría generar nuevas restricciones al transporte marítimo, elevar los riesgos para las embarcaciones comerciales y aumentar la presión diplomática sobre otros gobiernos. Por ahora, ambos países mantienen posiciones enfrentadas y cualquier incidente en la zona podría incrementar todavía más la tensión. El estrecho de Ormuz, por su valor estratégico, seguirá siendo uno de los principales puntos de atención mientras continúen las hostilidades y las negociaciones en Medio Oriente.
