La liberación de Héctor Rovaín, Luis Molina y Erasmo Bolívar ocurrió este jueves 21 de mayo de 2026 y puso fin a uno de los casos judiciales más polémicos de la historia reciente de Venezuela, después de que los tres exfuncionarios policiales permanecieran encarcelados durante 23 años por los hechos registrados durante la crisis política del 11 de abril de 2002. Organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron durante años que el proceso judicial avanzó sin pruebas contundentes y bajo una fuerte presión política.
Los tres exintegrantes de la desaparecida Policía Metropolitana abandonaron el penal ubicado en el estado Lara durante la madrugada de este jueves, luego de recibir medidas humanitarias anunciadas por autoridades venezolanas. Videos difundidos en redes sociales muestran a los antiguos policías arrodillados mientras besan el suelo tras recuperar su libertad. La escena generó reacciones inmediatas dentro y fuera de Venezuela, especialmente entre familiares de otros detenidos por razones políticas.
La frase “presos políticos en Venezuela” volvió a posicionarse en el debate público después de que activistas y abogados recordaran que Molina, Bolívar y Rovaín enfrentaron durante más de dos décadas negativas constantes para acceder a beneficios judiciales. Los tres policías ingresaron a prisión luego de los hechos violentos registrados durante el intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez, una jornada que dejó 19 muertos y más de 100 heridos en Caracas.
Familiares de los expolicías aseguraron que el paso del tiempo dejó secuelas irreparables en sus vidas personales y familiares. Luis Molina salió de prisión después de dejar a una hija de apenas tres años cuando fue detenido y ahora regresará a casa convertido en abuelo. Héctor Rovaín recuperó la libertad sin haber podido despedirse de sus padres, mientras Erasmo Bolívar pasó más de dos décadas alejado de fechas importantes y celebraciones familiares.
La abogada y activista Yajaira Forero afirmó este jueves que las autoridades venezolanas utilizaron a los policías metropolitanos como responsables directos de una tragedia cuya investigación todavía mantiene numerosas dudas e inconsistencias. Diversas organizaciones civiles sostienen que los tribunales condenaron a los oficiales sin demostrar de forma clara su participación en las muertes ocurridas durante la manifestación del 11 de abril de 2002, cuando sectores opositores marcharon hacia el Palacio de Miraflores.
El caso de los tres expolicías también representa uno de los ejemplos más citados por organismos internacionales cuando cuestionan la independencia del sistema judicial venezolano. Alfredo Romero, director de Foro Penal, aseguró que la situación de los exfuncionarios demuestra cómo el poder político utilizó la justicia para consolidar mecanismos de control y persecución. Además, confirmó que instancias internacionales revisarán nuevamente el expediente relacionado con las condenas.
Aunque Rovaín, Molina y Bolívar recuperaron su libertad este jueves 21 de mayo de 2026, todavía deberán comparecer ante tribunales venezolanos para conocer las condiciones judiciales que acompañarán esta nueva etapa fuera de prisión. Mientras tanto, familiares y organizaciones humanitarias continúan exigiendo medidas similares para cientos de presos políticos en Venezuela, quienes permanecen detenidos en distintos centros penitenciarios del país.
