La FIFA impulsa una modificación relevante en el reglamento disciplinario de la Copa del Mundo con el objetivo de reducir las suspensiones en partidos decisivos, en un contexto marcado por la expansión del torneo a 48 selecciones y la incorporación de una nueva ronda eliminatoria. Esta decisión responde a la necesidad de adaptar las normas a un calendario más extenso, donde el desgaste competitivo aumenta y los equipos requieren contar con sus principales figuras en instancias determinantes.
El organismo rector del futbol mundial evalúa implementar un sistema de doble amnistía dentro del torneo, lo que permitiría eliminar las tarjetas acumuladas en dos momentos específicos de la competencia, favoreciendo la continuidad de los jugadores en las etapas más importantes. La propuesta surgió tras diversas consultas internas y se presentará ante el consejo directivo, que analizará los beneficios deportivos y el impacto en la equidad del campeonato.
La frase clave cambio de reglas por tarjetas amarillas refleja el eje central de esta iniciativa, que busca evitar que futbolistas queden fuera de partidos cruciales únicamente por acumulación de sanciones menores durante fases previas. Actualmente, los jugadores enfrentan una suspensión automática al recibir dos tarjetas amarillas en distintos encuentros, aunque el reglamento anterior ya contemplaba la eliminación de estas sanciones acumuladas después de los cuartos de final.
Con el nuevo formato, la FIFA plantea borrar el historial disciplinario tras la fase de grupos, permitiendo que todos los jugadores inicien la etapa eliminatoria sin riesgo inmediato de suspensión por tarjetas previas. Además, se contempla una segunda limpieza de sanciones antes de las semifinales, lo que garantizaría la presencia de más figuras en los encuentros finales y elevaría el nivel competitivo del
torneo.
Este cambio de reglas por tarjetas amarillas también responde a la creciente presión comercial y mediática que rodea al Mundial, donde la presencia de los mejores jugadores resulta clave para el espectáculo global y la audiencia internacional. La medida intenta equilibrar la disciplina en el campo con el interés de mantener a los protagonistas disponibles en los momentos más esperados.
El Mundial de 2026 se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México del 11 de junio al 19 de julio, marcando una nueva era en la historia del futbol con un formato ampliado que exige ajustes normativos.
La FIFA confía en que esta propuesta fortalecerá el torneo y ofrecerá un espectáculo más atractivo, sin comprometer la justicia deportiva ni la integridad de la competencia.
