Este 13 de agosto se conmemora el Día Internacional del Zurdo, una fecha que busca reconocer a las personas que utilizan principalmente la mano izquierda y llamar la atención sobre las dificultades que pueden enfrentar en entornos diseñados para diestros. Alrededor de 10.6% de la población mundial es zurda, de acuerdo con un amplio metaanálisis publicado en 2020. La celebración internacional surgió en 1992 por iniciativa del Left-Handers Club, aunque existen antecedentes de una jornada promovida en 1976 por Dean R. Campbell. Más que una curiosidad del calendario, la fecha plantea una cuestión de accesibilidad: desde unas tijeras hasta un escritorio o un control electrónico, numerosos objetos cotidianos todavía favorecen a quienes utilizan la mano derecha.
La conmemoración también busca cuestionar los prejuicios que durante décadas rodearon a la zurdera. En distintas épocas y culturas, utilizar la mano izquierda llegó a considerarse negativo, por lo que algunos niños fueron obligados a cambiar de mano para escribir. Actualmente, la evidencia científica considera la zurdera una variación de la lateralidad humana y no una enfermedad que deba corregirse. La preferencia manual se relaciona con la organización del sistema nervioso y surge de una combinación de factores biológicos y genéticos, sin que exista una causa única capaz de determinarla. Por ello, el Día Internacional del Zurdo también funciona como una oportunidad para promover espacios más inclusivos, especialmente en escuelas, centros de trabajo y hogares donde los diseños pueden facilitar o complicar tareas sencillas.
El Día Internacional del Zurdo pone además el foco en situaciones cotidianas que muchas personas diestras pueden pasar por alto. La posición de un escritorio, la configuración de un mouse, la iluminación al escribir o la orientación de determinadas herramientas pueden obligar a una persona zurda a modificar sus movimientos. La propia jornada propone que los diestros intenten realizar algunas actividades con la mano izquierda para experimentar esas dificultades. Esta perspectiva ayuda a entender que la accesibilidad no siempre requiere grandes cambios: algunos objetos pueden diseñarse para ambas manos y otros permiten adaptar su configuración. El objetivo, en este contexto, no consiste en privilegiar una lateralidad sobre otra, sino en reducir barreras innecesarias y permitir que cada persona desarrolle sus actividades con mayor comodidad.
Los estudios científicos también han permitido comprender mejor por qué algunas personas desarrollan preferencia por la mano izquierda. Investigaciones genéticas han identificado asociaciones entre ciertas variantes y la zurdera, pero sus efectos son pequeños y no existe un único “gen zurdo”. Además, análisis de imágenes cerebrales han encontrado diferencias promedio entre personas zurdas y diestras en regiones vinculadas con el control de las manos, el lenguaje, la visión y la memoria de trabajo. Estos hallazgos no indican que una lateralidad sea superior a la otra. En realidad, la relevancia del 13 de agosto está en reconocer la diversidad neurológica y recordar que muchos problemas atribuidos a la zurdera provienen del diseño del entorno, no de la persona. Adaptar espacios y herramientas puede convertir esa diferencia en una característica cotidiana, no en una limitación.
